Hay alrededor de una decena repartidas por todo el territorio y coinciden en la raíz del problema: décadas de desinversión y falta de planificación y mantenimiento de la infraestructura. Señalan a Adif como el principal responsable.
Los principales afectados por las múltiples averías e incidencias en los trenes de Rodalies y regionales no son ni los partidos ni el gobierno de turno. Son los más de 400.000 usuarios que cada día cogen un tren de la red estatal en Catalunya para ir a trabajar, estudiar, al médico, a comprar o a visitar a un familiar. Llegar tarde a su destino —o directamente no llegar— se ha convertido en el pan de cada día. Retrasos constantes, averías, tramos sin mantenimiento, cortes mal gestionados y una sensación generalizada de abandono han sido el caldo de cultivo para que, en todo el territorio, hayan ido surgiendo plataformas de usuarios que reclaman un servicio digno.
De las Terres de l’Ebre al Empordà, pasando por el Camp de Tarragona y el ámbito metropolitano, estas organizaciones comparten un mismo diagnóstico: la red ferroviaria estatal hace aguas tras décadas de desinversión, falta de coordinación institucional y ausencia de planificación y mantenimiento de la infraestructura. Señalan a Adif como el principal responsable.
En todo el territorio hay alrededor de una decena de plataformas de usuarios del tren. A raíz de la crisis ferroviaria de los últimos días, han convocado una manifestación conjunta el sábado 7 de febrero a las 17:00 horas en la Estación de Francia. Son la Associació Promoció del Transport Públic, Defensem el tren de l’Empordà, Dignitat a les vies, Perquè no ens fotin el tren, Salvem l’R2 Nord, Trens i transports dignes Ebre i Priorat, Usuaris Avant Catalunya, Propera parada: Valls y la Plataforma d’usuaris i usuàries del Transport Públic del Baix Llobregat. ¿Cuándo surgieron? ¿Por qué? Hablamos con tres de ellas.
13 años de lucha por los trenes en las Terres de l’Ebre
Una de las plataformas de usuarios pioneras en Catalunya es la de las Terres de l’Ebre, nacida hace 13 años, mucho antes de que la crisis de Rodalies ocupara titulares de manera habitual. Tal y como explica Cinta Galiana, portavoz de Trens i transports dignes Ebre i Priorat, el sur ha sido históricamente “la Catalunya que no existe” y uno de los territorios más abandonados en lo que respecta al transporte público.
La línea R15, que conecta el interior y las Terres de l’Ebre con Tarragona y Barcelona, “acumula el récord de incidencias y retrasos de toda la red catalana”. Lejos de mejorar, el servicio ha ido empeorando con el paso de los años. “Trenes más lentos que hace treinta años, desaparición de conexiones semidirectas, ausencia total de trenes directos entre Tortosa y la capital tarraconense, y una dependencia casi exclusiva de servicios regionales lentos y poco fiables”, denuncia Galiana.
Los episodios recientes han sido especialmente duros. Evacuaciones de pasajeros caminando por la vía tras la caída de la catenaria entre Ascó y Flix, trenes incendiados… “Estamos agotados”, resume Galiana. La plataforma denuncia no solo el deterioro del servicio, sino también el desprecio simbólico. “Errores en la denominación de las estaciones, desconocimiento del territorio y una sensación constante de no existir dentro de los mapas de decisión”, lamenta.
Para este colectivo, la crisis actual no es ninguna sorpresa, “sino la consecuencia lógica de veinte años sin inversiones reales en mantenimiento”. Según su lectura, la responsabilidad se ha ido diluyendo entre Renfe, Adif y la Generalitat, en un “taburete de tres patas” que ha acabado colapsando. Las plataformas, asegura, no han surgido de repente, sino que han ido apareciendo a medida que los problemas que en el sur eran crónicos se han extendido al resto del país.
La PTP: tres décadas de activismo
En otro registro encontramos a la Associació per a la Promoció del Transport Públic (PTP), una entidad con más de treinta años de historia. Fundada en 1993, a raíz de las grandes inversiones vinculadas a los Juegos Olímpicos de Barcelona, “la PTP nació para defender un modelo de movilidad centrado en el transporte público y no en el vehículo privado, en un momento en que este discurso era claramente minoritario”, explica Gina Montesinos, secretaria de la PTP e ingeniera de caminos.
A diferencia de las plataformas de usuarios estrictamente reactivas, la PTP ha desarrollado una estructura estable, con una oficina técnica formada por ingenieros y profesionales del sector, y una junta con un alto conocimiento del sistema ferroviario y de movilidad. Esta base les permite elaborar propuestas viables, “huyendo de demandas imposibles y aportando criterios técnicos a la administración”, explica Montesinos.
Desde la PTP se relativiza la idea de que todo el transporte público funcione peor que antes. En algunos ámbitos, como el transporte urbano de Barcelona, se han producido mejoras importantes gracias a cambios estructurales como la red ortogonal de autobuses o el tranvía. Sin embargo, el gran talón de Aquiles, aseguran, sigue siendo Rodalies, “donde la combinación de aumento de la demanda y falta de inversiones ha hecho emerger todas las costuras del sistema”, afirma Montesinos.
Según la entidad, la crisis actual no es solo consecuencia de incidencias puntuales o de la meteorología adversa, “sino del paso de un modelo de mantenimiento preventivo a uno puramente reactivo”. “A esto se suma una falta de coordinación persistente entre operadora, gestor de infraestructuras y administraciones”, explica. La PTP alerta de que seguir priorizando “grandes proyectos faraónicos mientras la red convencional no funciona es un error estratégico”. Montesinos confía en que la situación actual pueda convertirse, finalmente, en un punto de inflexión.
Dignitat a les vies, nacida de la indignación cotidiana
La plataforma de usuarios del Camp de Tarragona es una de las más recientes, pero también una de las más activas. Constituida oficialmente en marzo de 2024, surgió de un grupo de WhatsApp de usuarios habituales de los trenes regionales, cansados de un servicio errático y de cortes prolongados “mal explicados y peor gestionados”, explica Òscar Rovira, miembro de Dignitat a les Vies.
El detonante fue un corte de tres semanas en el verano de 2023, seguido de meses de servicio deficiente y la perspectiva de un corte sin precedentes a causa de las obras en el túnel de Roda de Berà. Ante la indignación creciente y propuestas espontáneas de protestas desorganizadas, el colectivo optó por estructurarse, definir reivindicaciones claras y buscar interlocución directa con instituciones y partidos.
En pocos meses, la plataforma desplegó una actividad intensa: movilizaciones en Tarragona y Barcelona, presencia constante en los medios, reuniones con administraciones locales y nacionales, comparecencias en el Parlament e incluso en el Senado. Uno de los rasgos distintivos de la plataforma ha sido la combinación de presión social y trabajo técnico, con comisiones especializadas que han participado activamente en la gestión de los transportes alternativos durante los cortes.
El colectivo también ha impulsado iniciativas innovadoras, como aplicaciones digitales para consultar el estado del servicio o analizar la puntualidad real de las líneas, y estudios sobre el impacto psicológico del caos ferroviario en los usuarios. Todo ello, con la voluntad de coordinarse con otras plataformas del territorio y con la PTP. Aunque muestran comprensión por algunas reivindicaciones de los maquinistas, la plataforma ha mantenido una posición crítica con determinadas formas de protesta que, según denuncia Rovira, “acaban castigando aún más a los usuarios”.
Plataforma ‘Perquè no ens fotin el tren’
Entre las plataformas de usuarios más combativas también encontramos Perquè no ens fotin el tren, que nació hace más de una década con el objetivo de revertir el “abandono” de la R3 de Rodalies, que va desde L’Hospitalet de Llobregat hasta Puigcerdà / La Tor de Querol. Uno de los grandes hitos de la plataforma ha sido el desdoblamiento de la vía entre Parets y La Garriga, actualmente en obras.
Un mismo diagnóstico, voces diversas
Pese a las diferencias de origen, estructura y ámbito territorial, todas las plataformas coinciden en la raíz del problema: décadas de desinversión, falta de planificación y mantenimiento, responsabilidades difuminadas y una administración que ha dejado de tener un contacto real con la cotidianidad de los usuarios.
Las plataformas denuncian que no reclaman privilegios, sino lo que consideran un derecho básico: que el tren sea un servicio público fiable, seguro y digno. El reto ahora es saber si esta ola de movilizaciones que prepara la sociedad civil logrará presionar para transformar un sistema ferroviario estatal que lleva demasiado tiempo circulando con los frenos puestos.